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Desintegración Del Papa – I

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En una entrevista que dio a conocer a principios del mes pasado, el Superior General de la Fraternidad San Pío X, el P. Davide Pagliarani, abordó con sus propias palabras un tema de suprema importancia en la Iglesia y el mundo de hoy, pero que no se aborda a menudo por ser tan impensable, a saber, la desintegración del pensamiento. Pues al intentar analizar el pensamiento del Papa Francisco, el P. Pagliarani concluye que el Papa, en su deseo de llegar al hombre moderno allí donde se encuentre, ha abandonado todo sistema de pensamiento, toda filosofía o teología católica en el sentido clásico de esas dos palabras. Esto significaría que para llegar al hombre moderno, el Papa Francisco está renunciando a la doctrina católica. Este es el argumento del SG:

El Papa Francisco está “por encima” de todos los sistemas de pensamiento. Mientras que para Juan Pablo II ciertas doctrinas eran intocables, y mientras que Benedicto XVI siempre se preocupó por parecer fiel a la Tradición, por el contrario, el Papa Francisco está demoliendo todos los bastiones católicos del pasado. De hecho, era inevitable que al igual que el Vaticano II (1962–1965), con su libertad religiosa y su ecumenismo, socavara el dogma de la Iglesia, con el paso de las décadas también cedería su enseñanza moral sin base en el dogma. Así, con su Amoris Laetitia de 2016 el Papa Francisco enseñó, como doctrina solemne de la Iglesia, un enfoque completamente nuevo de la moral, a saber, la Madre Iglesia debe enfrentarse a los hechos modernos y convertirse en un tipo de madre bastante diferente. Ya no puede imponerse a sí misma y a sus leyes como siempre lo ha hecho. Ahora debe escuchar, comprender y acompañar a sus hijos, adaptándose pasivamente a lo que ellos hagan. Obviamente, los principios morales van a cambiar con la práctica cambiante de los hombres según la evolución de las circunstancias históricas.

Así, Francisco malinterpreta el amor – ninguna madre ama a su hijo que se ahoga en un río peligroso saltando con él. Entiende mal la misericordia: no es misericordia para un hombre dejarlo en un estado de pecado desagradable para Dios. Con tal falsificación de los verdaderos amor y misericordia de Dios, la Iglesia no sólo renuncia a todo el orden sobrenatural, sino que también lo deja “libre” en el orden natural, de modo que no queda ningún bastión, porque la Madre Iglesia se ha adaptado a los pecados del mundo, al no hacer más reclamos a sus hijos. Con el Vaticano II se adaptó al mundo. Con el Papa Francisco va más allá, adaptándose a los pecados del mundo, dejando a sus hijos, profundamente heridos por el pecado original, sin ninguna gracia sobrenatural que los cure.

¿Qué propone entonces el Papa Francisco como objetivo metas para la Iglesia y el mundo? En primer lugar, la imposición universal de una utópica ecología integral, para cuidar de la Madre Tierra (Pachamama) en todos los aspectos materiales (Laudato sí, 2015), y en segundo lugar una hermandad universal cuasi-masónica para cuidar de los semejantes (Fratelli Tutti, 2019). Así, la Madre Iglesia queda reducida a un sacerdocio puramente natural, despojado de todo poder sobrenatural, al servicio del Estado laico en todo su humanismo secular supuestamente superior.

El Superior General concluye que la verdadera respuesta a todos los problemas modernos es que la Madre Iglesia vuelva a predicar la doctrina infalible, es decir, la dimensión sobrenatural y el destino del hombre en el Cielo eterno, la Caída del hombre en el tiempo con su consecuencia perdurable del Pecado Original, y la necesidad absoluta de la gracia de Cristo para vencer el pecado. La doctrina de Cristo Rey encarna por sí misma la eternidad del Cielo, la victoria del Redentor sobre el pecado y la ayuda indispensable de la gracia sobrenatural que Él trajo como Redentor para permitir a los hombres llegar al Cielo. Y su Madre desempeñará un papel muy especial en lo que será la victoria final de la Iglesia sobre el triunfo pasajero de errores tan sutiles y perniciosos.

Este análisis del Superior General sobre el pensamiento y la acción del Papa presenta una coherencia y una lógica que todos debemos agradecer. Ciertamente hay algo de luz en la cúpula de la Fraternidad San Pío X. Decimos sinceramente, gracias a Dios. Pero, ¿significa esto que la Fraternidad está fuera de peligro? Eso está por verse. El Doctor no tiene como tal las virtudes del Mártir. Quiera Dios . . .

Kyrie eleison