Roma

¿SE MUEREN LOS OBISPOS?

¿SE MUEREN LOS OBISPOS? on abril 13, 2024

Hoy, parece, que tales puntos son exagerados?

Mañana podrían parecer anticuados!

En el otoño pasado recibí la siguiente carta de un antiguo colega, todavía sacerdote de la SSPX (quizá porque puede ser más una amenaza para ellos desde afuera que desde adentro de la Neofraternidad, mientras siga respetando su autoridad). Que Dios esté con el obispo Huonder, que murió antés de que se publicaran las líneas que siguen. Se puede pensar que era menos astuto que los criminales que lo instrumentalizaron. 

La Fraternidad Sacerdotal de San Pío X, en comparación con lo que fue durante 21 años bajo Mons. Lefebvre (1970–1991), se ha vuelto muy liberal, y desde la cima hacia abajo, particularmente desde el año 2012 ha abandonado el curso que él estableció. Llamarla hoy la “Neofraternidad” es adecuar el nombre a la realidad. Ay. Y creo que todos los problemas de esta” Neofraternidad ” han llegado por un momento a un punto crítico con Mons. Huonder. 

1. Fue ordenado sacerdote y obispo con los nuevos ritos de Ordenación y Consagración respectivamente. Este hecho ya no se considera un problema en la Neofraternidad. Un llamamiento para que se dejara reordenar condicionalmente y reconsagrar no tuvo ningún efecto. La Neofraternidad ha abandonado el principio clásico de la Iglesia del “tutiorismo”, es decir, tomar la vía ciertamente válida siempre que haya la menor duda seria sobre la validez de los sacramentos que se reciben, como ocurre con las consagraciones de obispos de la Nueva Iglesia, sino también con las ordenaciones de sacerdotes. 

2. Monseñor Huonder sí critica -a medias- al papa Francisco, al Vaticano II y a la nueva misa. Y esto es suficiente para que una gran parte de nuestros laicos de la Neofraternidad le llamen “nuestro hombre, nuestro obispo”. Pero en realidad nunca ha condenado claramente ni el Vaticano II (la Revolución en la Iglesia Católica) ni la nueva misa (la misa de Lutero). Y Mons. Huonder dijo a una persona que él celebra la nueva misa con dignidad, que la considera una forma de misa totalmente digna. Esto muestra claramente su intención de reconciliar la misa antigua con la Nueva Iglesia, totalmente en el espíritu del Papa Benedicto XVI, pero en absoluto contraste con el difunto Monseñor Lefebvre. 

3. En sus conferencias, Mons. Huonder admite abiertamente que todavía tiene la tarea de someter a la Neofraternidad bajo Roma. Por lo tanto, es un agente infiltrado del papa Francisco. Así como el papa Francisco al legitimar las confesiones de la Neofraternidad, luego matrimonios, luego ordenaciones, utilizó tácticas de salami durante tres años sucesivos (2015–2017) para atraer a la Neofraternidad a la Nueva Iglesia de Moloch, Mons. Huonder se propone exactamente la misma tarea. Y al igual que los Superiores de la Neofraternidad por la legitimación oficial de sus confesiones, ordenaciones y matrimonios gritaron a Roma: “¡Oh, Santo Padre, te damos gracias!”, así también nuestros Superiores se inspiran ahora en Mons. Huonder para alegrarse de que un obispo de la Nueva Iglesia haya encontrado su camino hacia la Neofraternidad, y viviendo en una de nuestras casas se está uniendo abiertamente a la Neofraternidad, como un submarino. Qué ciegos se han vuelto nuestros Superiores. 

4. Monseñor Huonder escribió su tesis doctoral sobre el problema judío de la Edad Media. Mons. Huonder introdujo en la iglesia suiza una Jornada para los judíos. Ningún miembro de la Neofraternidad parece haberse preguntado si la relación del obispo con los judíos se corresponde con la visión tradicional de la Iglesia Católica sobre ellos. 

5. Un colega me escribió que si el nuevo rito de consagración de los obispos resultaba inválido, tendría consecuencias nefastas. Desde principios de los años 70 ya no habría sacerdotes ni obispos válidos. Eso significaría que todas las congregaciones de rito tradicional reconocidas oficialmente dentro de la Nueva Iglesia, como San Pedro o Cristo Rey, no tendrían sacerdotes ni obispos válidos. Eso significaría que sólo en la Neofraternidad seguiría existiendo la Iglesia de Cristo. Ni el papa Benedicto XVI ni el arzobispo Vigano habrían sido obispos válidos. Estas conclusiones, de cierta lógica, deben ser tenidas en cuenta. 

El Superior General de la Neofraternidad, el P. Pagliarani, planteó esta cuestión en su conferencia de Econe del 8 de septiembre del año pasado, pero si la Neofraternidad quiere absolutamente ser amada y reconocida por la Roma masónica y modernista, entonces tal pregunta simplemente no puede ser planteada. Por eso tomó una posición clara: las consagraciones de nuevo rito son válidas. ¿Es posible que una conclusión tan grave sea cierta? Constantemente escuchamos que Bergoglio quiere reformar la misa nueva, que en la reforma de la reforma ya no se dirán palabras de consagración sobre el pan o el vino, lo que significaría la completa extinción de la misa. Además, en mi opinion, algo así como dos de cada tres misas nuevas ya no son válidas, porque los sacerdotes ya no creen en la Presencia Real de Cristo. Pero si la extinción total de la misa es una posibilidad eventual, ¿por qué no la extinción total de los obispos verdaderamente consagrados? 

Kyrie eleison. 

El Comunismo Regresa

El Comunismo Regresa on enero 2, 2021

Las elecciones presidenciales de EE.UU. de noviembre del año pasado han visto un enfrentamiento decisivo entre la derecha política conservadora y la izquierda política revolucionaria. Esto se debe a que durante mucho tiempo en Occidente los conservadores cuya fuerza era Dios se han ido debilitando, mientras que los revolucionarios cuya fuerza es la rebelión contra Dios se han ido fortaleciendo. Tenía que llegar un enfrentamiento, y si la izquierda no prevalece en 2020, no hay duda de que volverá a estar en vigor en 2024, a menos que el pueblo americano vuelva en serio a Dios de aquí a entonces.

Mientras tanto, un editorial impreso en la Dixie Heritage Letter de noviembre pasado del Sur de América destaca en cuatro párrafos cuatro puntos principales de la confrontación de 2020. El texto está abreviado, los cuatro puntos principales están destacados en letra grande –

1 Los jueces que juzgan la apelación de Trump para el justo proceso son liberales sin preocupación por la verdad o la justicia. En cuanto al fraude electoral masivo que sin duda tuvo lugar en las elecciones presidenciales del 3 de noviembre, el equipo legal del Sr. Trump ha desenterrado todo tipo de pruebas. Pero no será fácil para ellos prevalecer, principalmente porque muchos de estos jueces que escuchan sus denuncias son “anti-Trumpers” que, francamente, no les importa qué pruebas se presenten, por muy convincentes que sean, porque son integrantes del “Estado Profundo” y deben asegurarse de que Trump no sea reelegido, pase lo que pase.

2 Incluso los “conservadores” de la Corte Suprema son débiles ante los liberales decididos.

Los abogados del Sr. Trump tendrán que ir hasta el Tribunal Supremo y luego rezar para que uno o dos de los juristas “conservadores” no decidan venderse como lo hizo John Roberts hace años, cuando como supuesto conservador votó a los liberales. Roberts era en realidad un conservador excepto cuando estaba ocupado aplacando a los liberales, lo que parece estar sucediendo últimamente cada vez más. Casi se podría decir “con conservadores como Roberts, ¿quién necesita a liberales?”

3 El liberalismo decente no puede hacer frente al indecente comunismo al que naturalmente conduce. Un editorial local dijo: “Muchos americanos creen que el comunismo es un concepto abstracto, algo que sólo afecta a naciones lejanas, sin darse cuenta de que ya ha llegado a nuestra puerta. El comunismo se ha extendido en América bajo nombres como socialismo, progresismo, liberalismo, neo-marxismo, etc., en un lento proceso durante décadas de subversión sistemática por parte primero de la Unión Soviética y ahora del Partido Comunista Chino (PCCh). La creencia en Dios y los principios derivados de esta creencia son las razones fundamentales por las que los Estados Unidos pueden disfrutar de libertad, democracia y prosperidad, y por las que los Estados Unidos se han convertido en la nación que es hoy. Este año el proceso democrático ha sido subvertido. La extrema izquierda y el diablo comunista que está detrás de ella están usando mentiras, fraude y manipulación en un intento de privar al pueblo de sus derechos y libertades”.

4 Los EE.UU. están al borde del comunismo si nuestros jueces prefieren su anti-religión a la realidad. No nos damos cuenta de lo cerca que estamos de convertirnos en un país comunista. Podemos terminar siendo comunistas si la élite de este país decide de alguna manera que los oponentes de Trump deben ser los ganadores, cueste lo que cueste. Entonces, como dicen: “Puedes votar para entrar en el socialismo, pero tienes que salir de él a disparos”. Es por eso que la izquierda quiere tus armas. No se tiene la intención de que puedas disparar para salir de él. Mucho depende del resultado de esta elección, para ambos lados.

Kyrie eleison.

Madiran; La Herejía

Madiran; La Herejía on noviembre 14, 2020

En su libro “La Herejía del Siglo XX” Jean Madiran (1920–2013) ha presentado la gravedad de la herejía (Prólogo); su filosofía subyacente (Parte I) y los obispos responsables de ella (II); en las Partes III, IV y V llega a la herejía misma, que analiza según sus siete Proposiciones. En la Parte III presenta las dos primeras por su importancia; en la Parte IV las seis primeras con un poco di detalle; en la Parte V la séptima Proposición sola, también por su importancia para Madiran. La Parte III, tema de los “Comentarios” de esta semana, se subdivide en seis capítulos.

En el capítulo primero, Madiran declara que en vísperas del Vaticano II (1962–1965) el ambiente religioso ya era pestilente en general, pero el entonces obispo de la ciudad de Metz, en el este de Francia, Mons. Schmitt, puso en claro toda la vaga pestilencia con las dos primeras de las siete Proposiciones por las que con toda su autoridad episcopal presentó lo que de hecho era una nueva religión. La primera Proposición (P1) declara que el mundo cambiante de hoy impone un cambio en el concepto mismo de la salvación traída por Jesucristo. Y la segunda (P2) declara que la idea que ha tenido la Iglesia del plan de Dios no era hasta entonces lo suficientemente evangélica. En resumen, (P1) la Iglesia debe promover la “socialización”, dice el Obispo de Metz, porque (P2) la antigua Iglesia no era lo suficientemente colectiva, sino demasiado simplemente personal en su práctica del Evangelio. Pero lo que el obispo está promoviendo es el comunismo, dice Madiran.

Porque en efecto la “socialización”, argumenta Madiran en el Capítulo dos, se basa en una visión marxista de la historia, materialista y determinista, que muestra que el obispo de Metz ha perdido la fe cristiana, porque ¿cómo pueden coincidir los fines espirituales del cristianismo con los fines materialistas del comunismo? El comunismo es un sistema social que debe ser rechazado por razones religiosas, porque como sistema social pretende reemplazar el sistema social de la Iglesia y con ello el cristianismo.

En el Capítulo tercero, Madiran rechaza la afirmación de Mons. Schmitt de que los hombres de hoy son los que mejor entienden la fraternidad evangélica (cf. la P2 más arriba). Tal degradación de todas las obras y logros sociales de la Iglesia pre-conciliar es ridícula, y para los católicos, dice Madiran, es un narcisismo indigno.

Así, para 1967, dice Madiran en el Capítulo cuatro, se había hecho claro al mundo que Mons. Schmitt estaba promoviendo nada menos que una nueva religión, o una herejía, vandalizando siglos y siglos de tradición católica. Se hace claro que los obispos franceses son vándalos sin inteligencia ni carácter. De ahora en adelante depende de los laicos defender el Catecismo, es decir, ¡los fundamentos de la Fe!

En el Capítulo 5, en contra de mantenerse al día con los tiempos (P1), Madiran mantiene el Primer Mandamiento, porque es el Dios inmutable y no el mundo mutante el que debe tener el primer lugar en nuestros corazones y mentes. Ni los tiempos estarán nunca con la Iglesia, porque la Iglesia está con Jesucristo. Sólo los católicos mundanos son admirados por el mundo. Y contra la Iglesia que no practica suficientemente el Evangelio (P2), Madiran contesta que los Santos nunca inventaron nada para ser “suficientemente evangélicos”, por el contrario, siempre se esforzaban por ser lo más fieles posible a la tradición para poner en práctica el Evangelio.

En conclusión, en el Capítulo seis, Madiran niega que haya alguna verdad que salvar de las Proposiciones 1 y 2, y declara que la nueva religión de Mons. Schmitt quiere que la Iglesia gane el mundo entero al precio de su propia alma. La nueva religión no tiene ni verdadera autoridad ni verdadera obediencia, y Madiran tiene una visión profética de la Tradición Católica sobreviviendo al Vaticano II, porque la Tradición hace que los hombres libres se arrodillen noblemente ante su Dios de acuerdo con una autoridad real y una obediencia real. Tales católicos nunca seguirán la falsa religión de obispos tan pobres como el Obispo de Metz. ¡Basta que espere el mismo para verlo!

Kyrie eleison.

Faltan Hombres

Faltan Hombres on mayo 23, 2020

Cuando la Autoridad abandona la Verdad en la Iglesia Católica como lo ha hecho desde el Vaticano II, entonces es más fácil decir que hacer para caminar por la fina línea entre la herejía a la izquierda y el cisma a la derecha. Así que no es sorprendente que un comentario inusualmente agudo como el de Monseñor Lefebvre citado en los dos últimos números de estos “Comentarios” (“Suban la escalera . . . ”) despierte interés.

Un laico incluso dudó de la autenticidad del comentario – ¿podría el dulce arzobispo realmente haber dicho tal cosa? Oh sí, lo hizo. Las palabras originales son un poco menos elegantes que la pulida cita, pero la sustancia es idéntica – “Con eso, todo lo que queda es subir la escalera. No hay nada que hacer con esta gente (los romanos conciliares). ¿Qué tenemos en común con ellos? Nada. No es posible. No es posible” (6 de septiembre de 1990). La referencia de la cinta de audio de 1990 es Audio – Retrec – PASCALE90 o SACERDOTALE90. (Sin embargo, que cualquiera que desee comprobar la cita por sí mismo tenga cuidado con las colecciones “revisadas” de las cintas del Arzobispo, porque cualquier palabra suya fuertemente opuesta, como estas a los conciliares en Roma, bien podría haber sido recortada por “editores” de la Neo-fraternidad pro-Roma).

Otro lector que reaccionó a la cita es un sacerdote, del Novus Ordo, pero ahora firmemente establecido en un Priorato de la Neo-fraterniad en Suiza (sin haber sido reordenado condicionalmente, como al meglio lo sabemos). Piensa que “las cosas lucen realmente diferentes hoy en día” porque la actual generación de oficiales en Roma es de un tipo diferente de aquellos ante los que el Arzobispo reaccionó en los años 80, y los mejores de ellos quieren una verdadera restauración de la Iglesia. Concluye que adoptar la actitud del Arzobispo hoy en día deja sólo dos soluciones – la “Resistencia” o el sedevacantismo – los dos inacceptabiles.

Pero, Padre, aunque los líderes actuales de la Iglesia sean hombres diferentes de los sacerdotes traidores de la época del Arzobispo, que hicieron todo lo posible para destruir la verdadera Iglesia, ¿han entendido (o leído) a Pascendi? ¿Y de qué sirven las dulces y bien intencionadas autoridades eclesiásticas a la Fe o a la Iglesia o a la FFSSPX o a la “¿Resistencia”, si no han comprendido que el problema son las mentes huecas que no pueden ni siquiera concebir que la verdad condene el error o que el dogma condene la herejía? Una mente hueca que simpatiza con la Tradición no es básicamente más útil para la Tradición que una mente hueca que condena la Tradición. Tampoco es cierto que las cosas sean “realmente diferentes” de la época del Arzobispo. La señal de que un sacerdote ha entendido realmente el problema es cuando – al menos en sentido figurado – quiere bajar a Roma con una ametralladora y enviar a todos los bonachones a conocer a su Creador, como diría Putin. En resumen, la “Resistencia” debe permanecer en el camino, de lo contrario el camino será arrancado para proveer piedras que griten la Verdad en lugar de los pastores silenciosos y sus perros que no ladran (cf. Lc XIX, 40). ¡La “Resistencia” no debe, no puede, ceder!

Finalmente, un buen sacerdote trata de consolarnos con la noticia recibida de un Prior de la Fraternidad de que el Superior General de la Neo-fraternidad dijo en febrero en una reunión de todos los Priores de la Neo-fraternidad en Francia que las discusiones entre la FSSPX y Roma están estancadas porque la FSSPX sigue insistiendo en la doctrina primero – bien hecho, P. Pagliarani – mientras que Roma insiste en establecer primero un acuerdo práctico. Pero, ¿necesita Roma siquiera preocuparse? ¿No necesita simplemente esperar a que la fruta madura caiga en su regazo? Monseñor Tissier está tan enfermo que se dice que una habitación está siendo acondicionada como hospital en Écône para que se retire. Sólo quedan dos obispos de la FSSPX para atender las necesidades mundiales. Así que o el Superior General debe someterse a los términos de Roma para la consagración de más obispos, continuando la desastrosa conciliación de su predecesor con los líderes de la Iglesia que, por muy bonachones que sean, han perdido la Fe, como dijo el Arzobispo. O debe consagrar más obispos sin el permiso del Papa, como hizo el Arzobispo. Pero, ¿la Neo Fraternidad seguiría en la línea heroica del Arzobispo de desafiar a los (al menos) traidores objetivos de Roma? Uno puede dudarlo.

Kyrie eleison.

Dos Obispos

Dos Obispos on diciembre 21, 2019

Desde el verano y el otoño de 2012, cuando se volvió evidente que dos de los tres obispos de la Fraternidad San Pío X ya no sostenían la posición respecto a las relaciones de la Fraternidad con Roma que sustentaron en su carta dirigida a la Casa General del 7 de abril; seguidores de la Fraternidad, sacerdotes y laicos, se han preguntado por qué. Pocas personas, entonces o desde entonces, habrán tomado el cambio de posición de los obispos como una cuestión de personas o personalidades. Dado que la carta advertía severamente en contra de abandonar el claro rechazo de Monseñor Lefebvre a los contactos con la Roma inconversa, la mayoría de la gente tomó el cambio de los dos obispos por lo que era, a saber, un asentimiento con el nuevo principio del Superior General de contacto antes de la conversión. Sin embargo, como la Roma conciliar no había cambiado, excepto para peor entre 1988 y 2012, ¿por qué cambiaron los dos obispos?

La cuestión mantiene toda su importancia hasta hoy. ¿Qué debe ganar la Fraternidad para la Fe – ¡no la Fe para la Fraternidad! – a través de los contactos amistosos de la Fraternidad con los romanos conciliares que todavía están empeñados en su ecumenismo del Vaticano II, hasta el punto de incluir la veneración de los ídolos Pachamama por parte del Papa en los mismos jardines del Vaticano? Una cosa parece cierta: durante los últimos 20 años la Fraternidad ha arriesgado su futuro en esa amistad, y renunciar a ella ahora significaría admitir que todos estos 20 años han sido un gran error. Por lo tanto, la Fraternidad, en grave necesidad de nuevos obispos para su apostolado Tradicional en todo el mundo, no puede elegir y consagrar su propia elección de obispos Tradicionales, porque estos ciertamente disgustarían a los conciliares romanos. Así que en 2012 los dos obispos se pusieron una cruz pesada sobre sus propias espaldas, más pesada cada año – ayudaron a conducir a la Fraternidad por un callejón sin salida: en 2019 esta no puede tener, y no puede no tener, sus propios obispos.

Se dispone de información reciente que arroja algo de luz sobre la decisión de los dos obispos de abandonar la posición del arzobispo de conversión antes de los contactos, a la que se adhirieron tan recientemente. En cuanto a Monseñor de Galarreta, nos enteramos de que casi tan pronto como la carta del 7 de abril apareció en Internet, se apresuró a ir a la Casa General de la FSSPX para disculparse ante el Superior General por su aparición, a la que renunció rotundamente. ¿Pero cómo podía renunciar a la publicación sin disociarse también del contenido? Parece que la publicación le hizo temer la inminente implosión de la Fraternidad más de lo que el contenido le hizo temer el callejón sin salida de la Fraternidad, su abandono esencial de la defensa de la fe por parte del Arzobispo. ¿Fue la supervivencia de la Fraternidad más importante que la de la fe?

Monseñor Tissier de Mallerais tardó más en retractarse de su firma, por así decirlo, de la carta del 7 de abril, pero a principios de 2013 esa retractación también estaba clara. A un amigo le dio la siguiente orientación episcopal: La conversión de Roma no puede ocurrir hoy de golpe. El reconocimiento oficial nos permitirá trabajar mucho más eficazmente desde dentro de la Iglesia. Necesitamos paciencia y tacto para tomarnos nuestro tiempo y no molestar a los romanos a los que todavía no les gusta nuestra crítica al Concilio, pero estamos abriéndonos paso poco a poco, ¿no es eso lo que hicieron los Santos? Debemos seguir denunciando los escándalos y acusando al Concilio, pero debemos ser inteligentes para entender la forma de pensar de nuestros adversarios, que después de todo incluyen la Sede de Pedro. La política de Monseñor Fellay no ha fracasado realmente: nada se firmó el 13 de junio de 2012, nada catastrófico, nada extraordinario ha sucedido en los últimos 17 meses. Algunos sacerdotes nos dejaron, lo que me parece deplorable, por su falta de ellos de prudencia y de juicio, pero fue todo culpa suya. En resumen, trate de confiar más en los demás y menos en usted mismo. Ponga su confianza en la Fraternidad y en sus líderes. Bien está lo que bien acaba. Ese debe ser el espíritu de sus próximas decisiones y escritos.

Aquí terminan las razones del obispo recomendando a su amigo que siga a Monseñor Fellay. Pero, ¿han entendido bien Mons. de Galarreta, Mons. Tissier de Mallerais o Mons. Fellay las razones por las que el arzobispo rompió el contacto con los conciliares romanos? ¿No subestiman los tres gravemente la crisis sin precedentes causada por la traición pre-apocalyptica de los eclesiásticos conciliares a la Verdad y a la Fe? ¿Cómo puede el compromiso doctrinal o la política meramente humana con Roma resolver esa crisis?

Kyrie eleison.

Sueños “Píos” – II

Sueños “Píos” – II on mayo 19, 2018

Si hay una cosa cierta sobre la Tradición Católica y el Concilio Vaticano II, es que son irreconciliables. Es tentador pensar que se pueden reconciliar, porque, por supuesto, la letra de los 16 documentos del Concilio incluye algunas verdades católicas. Pero el espíritu del Concilio está conduciendo hacia una nueva religión centrada en el hombre, y así como el espíritu inspiró la letra de los documentos, así también las verdades católicas que incluyen se encauzan hacia la “renovación” conciliar y se hacen parte de ella. De hecho, las Verdades Católicas (y la Jerarquía) han sido usadas por los Modernistas como portadores de su veneno liberal, como un caballo de Troya para sus herejías. Por lo tanto, incluso las verdades católicas están envenenadas en los documentos conciliares. Así, en 1990, Monseñor Lefebvre vio y dijo que el Vaticano II está 100% infectado por el subjetivismo, mientras que en 2001 Monseñor Fellay dijo que los documentos del Vaticano II son aceptables en un 95%.

Es en verdad tentador pretender que la Tradición Católica y el Vaticano II son reconciliables. De esta manera ya no necesito ser desgarrado tratando de seguir la Autoridad Católica y la Verdad Católica al mismo tiempo, porque desde ese Concilio, como dijo el Arzobispo, los católicos han sido forzados, o a obedecer a los Papas Conciliares y a apartarse de la Tradición Católica, o a aferrarse a la Tradición y “desobedecer” a estos Papas. De ahí la tentación de pretender de una manera u otra que la Tradición y el Concilio son reconciliables. Pero el hecho de que son irreconciliables es la realidad más importante que gobierna ahora la vida de la Iglesia, y así seguirá siendo hasta que la Autoridad de la Iglesia vuelva a la Verdad Católica de siempre.

Mientras tanto, sin embargo, el actual Superior General de la Fraternidad de Mons. Lefebvre, Mons. Fellay, está convencido de que la Tradición Católica y los Conciliares Romanos pueden reconciliarse entre sí, y desde que aprobó el GREC en los años 90, se ha esforzado por reunirlos. Su problema es que él no entiende cómo el modernismo mantiene las apariencias católicas para que actúen como un caballo de Troya para engañar a las almas católicas, mientras que no hay un verdadero caballo católico debajo de lo que aparenta ser uno. Pero Mons. Fellay cree que el caballo falso tiene todas las características de un caballo verdadero para que, con el tierno y amoroso cuidado de la Fraternidad, se convierta una vez más en un caballo católico.

Demasiados tradicionalistas se han permitido creer en esta política equivocada y lo siguen en su liderazgo hacia los romanos conciliares, pero los romanos por su parte no han sido engañados. Han jugado con su política haciendo aparentes concesiones a la Fraternidad y a la Tradición (por ejemplo, autorizaciones para confesar, ordenar y casarse), simulando reiteradamente que él está a punto de obtener el reconocimiento canónico de la Fraternidad, de modo que, por ejemplo, “sólo falta el sello en el acuerdo”. Pero a diferencia de él, ellos tienen claro que la Tradición Católica es irreconciliable con su Concilio, y por eso cada vez que lo han llevado al borde, han insistido en que la Fraternidad se someta a su Concilio.

Sin embargo, con cada “concesión” que Mons. Fellay ha aceptado para la Fraternidad, los romanos lo han introducido aún más en su trampa, y se le ha hecho más difícil volver atrás. Con cada “concesión” el acuerdo con Roma se ha convertido cada vez más en una realidad práctica, con o sin el “sello final”. Al retenerlo, los romanos, por la propia culpa de Mons. Fellay, pueden jugar con él como un pescador juega con un pez – ¿cómo puede ahora desenredar las “concesiones” otorgadas, y admitir que su política de 20 años ha sido un error? Pues su política fue un error desde el principio. Al carecer de la fe del Arzobispo, malentendió el problema de la Iglesia y el “problema” de la Fraternidad, y confió en la política humana para resolver ambos. Pero, por supuesto, los romanos con 2.000 años de experiencia han sido los políticos más hábiles – “Su Excelencia, basta ya de juegos. Durante veinte años nosotros hemos hecho todas las concesiones, usted no ha hecho ninguna” (sería una gran mentira, ya que aceptar las “concesiones” conciliares es en sí mismo una concesión a Roma). “Antes de julio o usted acepta el Concilio, o lo excomulgamos, y lo mostraremos al mundo como un fracaso. ¡Elija!”

Esa es sin duda una versión cruda de cómo los astutos romanos pueden presionar al Superior General, pero es él quien nunca debió haberle mendigado a la Autoridad sin Verdad. En el caso de la Iglesia Católica, la Autoridad Sin Verdad es de hecho una Autoridad sin autoridad.

Kyrie eleison.