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Ciencia Cuestionada

Ciencia Cuestionada on marzo 6, 2021

Pocos son los que hoy en día ponen todavia en duda la prioridad de la ciencia a la hora de proporcionarnos a los hombres un mundo feliz y la buena vida. “Sustituir la religión por la ciencia y el materialismo”, dicen los Protocolos de los Sabios de Sión (cf. CE 699), como si la ciencia y el materialismo resolvieran todos los problemas de la vida. El famoso filósofo griego Aristóteles (384–322 a.C.) necesitaba no menos que cuatro causas para analizar toda la realidad: propósito, hacedor, forma y materia, pero el hombre moderno ha eliminado efectivamente la causa final o propósito y la causa eficiente o hacedor, sin duda porque ambas conducen en realidad a Dios, que parece ser no tan necesario para la forma o la materia intrinsecas de una cosa. E desde Galileo (1564–1642) en adelante, la “ciencia” ha sido cada vez más impía.

Sin embargo, la sabiduría de Shakespeare (1564–1616) reconocía que había más en el cielo y en la tierra que en la filosofía de Horacio (Hamlet I), y el más grande escritor alemán, Goethe (1749–1832), sabía que había un conocimiento de la Naturaleza superior al de la ciencia, un conocimiento que se apoderaba del espíritu interior de la Naturaleza. Otro contemporáneo, el poeta inglés William Wordsworth (1770–1850), también era consciente, en el cambio del siglo XVIII al XIX, de que la humanidad estaba tomando, con la revolución industrial y el fomento de las ciencias físicas, una dirección que en algunos aspectos no progresaba, sino que retrocedía: mientras avanzaba el dominio de la materia, retrocedía el del espíritu. Uno de los discípulos de Wordsworth fue el famoso converso católico y escritor de libros espirituales populares, el padre William Faber (1814–1863). Wordsworth nunca se convirtió, pero dio frutos católicos. He aquí un famoso soneto suyo sobre el mundo moderno anti-espiritual:—

El mundo es demasiado para nosotros; tarde o temprano,

Recibiendo y gastando, despilfarramos nuestros dones;¡ Compras modernas!

Poco vemos en la Naturaleza que es nuestra; ¿Qué saben los habitantes de los Hemos regalado nuestros corazones, ¡una sórdida ventaja! Suburbios de la naturaleza?

Este Mar que muestra su pecho a la luna; El propio Wordsworth pasó su infancia

Los vientos que aúllan a todas horas, en medio de las delicias de la

Y se reúnen ahora como flores dormidas; naturaleza en el Distrito de los Lagos

Por esto, por todo, estamos discordantes; en el Norte de Inglaterra.

No nos conmueve, ¡Gran Dios! Preferiría ser Grita que preferiría ser un pagano –

Un pagano criado en un credo degastado; al menos su creencia en los dioses

Yo también, de pie en este agradable césped, paganos le daría algún sentido

Tener vislumbres que me hagan estar menos desamparado; de unión con la gloriosa visión de

Para ver a Proteo saliendo del mar; la naturaleza que tiene ante sí. Así

O escuchar al viejo Tritón tocar su cuerno trenzado. como è, solo se siente “quemado”.

Por regla general, a los habitantes de los suburbios no les gusta la poesía, y sus viles medios de comunicación la escriben como si fuera prosa, si pueden. In cambio, los poetas, para decir lo que tienen que decir, suelen tomarse la molestia de decirlo con rima y ritmo, y ese mero hecho es suficiente para sugerir que hay algo más en la vida que los suburbios materialistas. Pero la mayoría de los habitantes de los suburbios están contentos con su materialismo y prefieren que no se les recuerde su deficiencia. Y así, el amor a la Naturaleza se convierte en esquí y lanchas rápidas, mientras que la poesía queda desacreditada, descontada, a la espera de ser revivida por una revalorización de las cosas espirituales. Eso llegará, pero depende de la Iglesia católica. El hombre se basta a sí mismo para abatir a la Naturaleza y a sí mismo, pero sólo Dios puede volver a levantar ambos. El P. Faber mostró el camino. No terminó él, “quemado” o desamparado.

Kyrie eleison.

El Pensamiento de Benedicto – I

El Pensamiento de Benedicto – I on julio 9, 2011

El “Comentario Eleison” del 18 de Junio prometió cuatro números del “Comentario” que mostrarían lo “desorientado” que está el Papa Benedicto XVI en su “manera de pensar.” De hecho presentan un resumen del precioso tratado acerca de su pensamiento, escrito hace dos años por Mons. Tissier de Mallerais, uno de los cuatro obispos de la Fraternidad de San Pío X. El tracto del obispo, La Fe Puesta en Peligro por la Razón, le llama “sin pretensiones,” pero de hecho expone bien el problema fundamental del Papa – como creer en la Fe Católica de manera tal que no se necesiten excluir los valores del mundo moderno -. El tracto muestra que esa manera de creer necesariamente está desorientada, aún si el Papa de alguna manera aún cree.

Se divide en cuatro partes. Después de una importante Introducción a la “Hermenéutica de la Continuidad” de Benedicto XVI, Mons. Tissier revisa brevemente las raíces filosóficas y teológicas del pensamiento del Papa. En tercer lugar expone sus frutos para el Evangelio, para el dogma, para la Iglesia y la sociedad, para el Reinado de Cristo y para los Novísimos. Concluye con un juicio moderado de la Fe “renovada” del Papa, bastante crítico pero en su totalidad respetuoso. Empecemos con una síntesis de la Introducción:

El problema básico para Benedicto XVI, como para todos nosotros, es el choque entre la Fe Católica y el mundo moderno. Por ejemplo, el ve que la ciencia moderna es amoral, que la sociedad moderna es secular y la cultura moderna multi-religiosa. El especifica que este choque se da entre la Fe y la Razón, entre la Fe de la Iglesia, y la Razón tal como se concibió a partir de la Ilustración del siglo XVIII. Sin embargo, el está convencido de que estas pueden y deben ser interpretadas de manera que se puedan unir armoniosamente. De ahí su participación intensa en el Vaticano II, un Concilio que también intentó reconciliar la Fe con el mundo actual. Mas los Tradicionalistas dicen que el Concilio falló debido a que sus mismos principios son irreconciliables con la Fe. De ahí la “Hermenéutica de la Continuidad” del Papa Benedicto, un sistema de interpretación para demostrar que no existe ruptura entre la Tradición Católica y el Vaticano II.

Los principios de la “hermenéutica” de Benedicto se remontan a un historiador Alemán del siglo XIX, Wilhelm Dilthey (1833–1911). Dilthey sostenía que debido a que las verdades se presentan en la historia, pueden ser entendidas únicamente en su historia, y las verdades humanas no pueden ser entendidas sin el involucramiento del sujeto humano contemporáneo en esa historia. Así es que para trasladar la esencia de las verdades pasadas al presente, uno necesita quitarle todos los elementos que pertenezcan al pasado, hoy en día irrelevantes, y reemplazarlos con elementos de importancia para el presente que se vive. Benedicto aplica a la Iglesia este doble proceso de purificación y enriquecimiento. Por una parte la Razón necesita purificar a la Fe de sus errores pasados, por ejemplo su absolutismo, mientras por otra parte la Fe necesita lograr que la Razón modere sus ataques a la religión y recuerde que sus valores humanos, libertad, igualdad y fraternidad, se originaron todos en la Iglesia.

El gran error del Papa en esto es que las verdades de la Fe Católica, sobre las cuales se fundó la civilización Cristiana y sobre las cuales sus restos débiles aún descansan, tienen sus orígenes de ninguna manera en la historia humana sino en el seno del Dios inmutable. Son verdades eternas, desde la eternidad, para la eternidad. “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán,” dice Nuestro Señor (Mateo XXIV,35). Ni Dilthey ni, aparentemente, Benedicto XVI puede concebir verdades más allá de la historia humana y por encima de todo su condicionamiento.

Si el Papa piensa que al hacer dichas concesiones a la Razón sin fe, atraerá a sus adeptos hacia la Fe, que lo piense de nuevo. ¡Simplemente despreciaran a la Fe aún más! En el próximo número, las raíces filosóficas y teológicas del pensamiento de Benedicto.

Kyrie eleison.

Vocaciones – ¿De Dónde?

Vocaciones – ¿De Dónde? on octubre 2, 2010

Después de darle seguimiento durante más de veinte años a una variedad de cursos de tiempo completo y medio tiempo en la rama de Humanidades en dos universidades ubicadas en ciudades principales de una “avanzada” nación Occidental, Roberto (como lo estaré llamando) está substancialmente de acuerdo con la crítica de las universidades modernas que apareció en un “Comentarios Eleison” reciente (CE 158), pero tiene una interesante objeción que va uno o dos pasos más allá. Comencemos con su vivencia del “sistema” universitario de hoy en día.

Hace algunos años, después de los aparentemente interminables años de estudio, Roberto finalmente obtuvo su Doctorado en historia, pero apenas, y de tal manera que sería descalificado para algún día obtener un trabajo como profesor de universidad. El sistema políticamente correcto, comenta, se había defendido exitosamente de sus ideas de “extrema derecha.” “Los integristas habían sido amordazados, la democracia se había salvado. El imbécil se había lanzado en frente de la aplanadora, había sido debidamente aplastado, tan fácilmente como Winston en la famosa novela de George Orwell, 1984.”

“De acuerdo a mi experiencia,” escribe, “no le recomendaría a ningún joven el ir a la Universidad para estudiar las Humanidades, mucho menos a mis propios hijos. Mejor que escojan algún trabajo manual o una capacitación técnica avanzada. Lo ideal es que trabajen para sí mismos, en el campo o a lo más en un pequeño poblado, para así poder evitar la esclavitud al salario que actualmente existe.” Comenta que si él pudiera volver a vivir su vida, eso es lo que haría, porque como intelectual Católico el siente que su acción se ha limitado a dar testimonio.

Sin embargo, Roberto tiene una seria objeción a esta solución de preferir un trabajo manual o una capacitación técnica avanzada. En pocas palabras, los ingenieros pueden ser mejor remunerados que los filósofos, pero la naturaleza misma de su trabajo – encendido-apagado, cero-uno – los hace reacios a tener algún interés en las complicaciones humanas, demasiado humanas, de la religión o la política. Idealmente, uno puede ser un técnico de día y un poeta de noche, pero en la realidad es difícil llevar una vida dividida entre intereses intrínsicamente opuestos, dice Roberto, y un hombre normalmente perderá interés en uno o en el otro.

El observa el mismo conflicto dentro de la escuela de la Sociedad de San Pío X que se encuentra en su geografía. En teoría ahí las Humanidades tienen un lugar de honor, pero en la práctica los niños y el personal docente se inclinan por las Ciencias porque hay mejores oportunidades de trabajo. Los jóvenes que salen de la escuela están a su vez menos preparados para entender a fondo los problemas de la Iglesia Conciliar o del mundo moderno, de acuerdo al punto de vista de Roberto. Fin de su testimonio.

El problema es grave. Por ejemplo, las escuelas de la FSSPX sienten esta presión de inclinarse hacia las ciencias, pero los sacerdotes del futuro ciertamente necesitan más de una buena formación en las Humanidades, porque las almas no funcionan con simplismos como el uno-cero, encendido-apagado (demasiado simples). Por lo que si las vocaciones no vienen de las propias escuelas de la FSSPX, ¿de dónde saldrán entonces? ¿Cómo se van a proteger las cosas espirituales en un mundo que se entrega completamente a las cosas materiales? ¿Cómo orientar las almas de los niños hacia el sacerdocio? He observado que lo decisivo en muchos casos es que el padre tome en serio su religión. Lea en el Antiguo testamento el libro de Tobías (que no es largo ni difícil de entender) para ver como Dios recompensa a los padres a través de sus hijos.

Kyrie eleison.

Universidad, Tierra Baldía

Universidad, Tierra Baldía on julio 24, 2010

Hace algunos años cuando escribí que las niñas no deberían asistir a la universidad, algunos lectores entraron en shock. Pero cuando hoy en día escucho a un joven Profesor que recientemente pasó seis años enseñando Literatura Inglesa en una “universidad” Inglesa (no es la misma cosa que una universidad verdadera), parecería que debo añadir que los niños tampoco deben de asistir. O por lo menos deberían pensarlo muy bien antes de decidirse a ir, y sus padres deberían considerarlo seriamente antes de soltar las costosas cuotas. Enseguida presente, en orden, lo que el profesor observó, lo que él ve como las causas y lo que a su parecer son los remedios.

En la “Universidad” en donde él impartió su cátedra, no observó la búsqueda de la verdad ni la educación para la verdad. Comenta, “El lenguaje es un juego independiente de la realidad, que produce sus propios artefactos. A los estudiantes se les hace sentir que todo es relativo, que no hay estándares, valores, ni un marco ni referencias morales. Las ciencias están infectadas con un evolucionismo que opone la “ciencia” a la religión. Las “Humanidades” son degradadas por una interpretación Freudiana que hace que todo se centre en el sexo. Los Profesores les dicen a sus alumnos que tengan una vida sexual porque “les hace bien.” Estas “universidades” le hacen publicidad a su vida nocturna y casi alaban el pecado contra la naturaleza. Están completamente sexualizadas.

“En lo que respecta a los profesores, muchos reconocen que hay un problema de fondo, pero muchos siguen jugando el juego. Ellos están todos Marxisando, si no son Marxistas. Ellos enseñan como si toda autoridad fuera asfixiante, toda tradición opresiva. La evolución reina. En cuanto a los estudiantes, muchos más de los que uno podría suponer anhelan algo, para ya no ven a su “universidad” como quien pueda llevarlos a la verdad. Si quieren una “Licenciatura” es solo para obtener un empleo y si buscan un buen “Grado Académico” es solamente para obtener un empleo mejor pagado. Rara vez discutirán ideas.”

Entonces, ¿cuáles son las CAUSAS de que la Universidad se haya tornado netamente en una procesadora utilitaria de información para servir al sistema establecido? El Profesor comenta, “La principal causa es la pérdida de Dios, como resultado de varios siglos de guerra contra la Encarnación. Por lo tanto la educación ya no significa proveer la verdad o la moral por la cual se tiene que vivir, sino más bien el desarrollar el propio potencial para ser diferente y mejor que cualquier otro. En este vacío que dejó la Verdad reina la cultura pop y la Escuela Frankfurt, con su liberación de toda autoridad. En este vacío que dejó Dios se aparece el Estado, quien ve a las “universidades” como una fuente de tecnócratas e ingenieros. Los absolutos no son de interés alguno, a excepción de una: el escepticismo absoluto.”

En cuanto a los REMEDIOS el Profesor dice, “Estas “universidades” difícilmente pueden escapar de la trampa en la que han caído. Para aprender algo genuinamente útil un niño está mucho mejor en casa, o charlando con sacerdotes o asistiendo a un Retiro. Los fieles Católicos deben de hacer cosas por sí mismos e unirse para reconstruir sus propias instituciones, comenzando tal vez por las escuelas de verano. Las Humanidades deben de ser restauradas, porque se ocupan de las bases de la existencia humana, de lo que es justo, bueno y verdadero. Las ciencias naturales, específicas y derivadas, deben permanecer en segundo plano. No pueden tomar prioridad por encima de las Humanidades. Que los padres envíen a sus niños a estas “universidades” para obtener un trabajo, pero no para aprender algo verdaderamente útil.”

“La pérdida de Dios” – todo está dicho.

Kyrie eleison.